Daniel Sánchez Arévalo nos regala el primer estreno cinematográfico del 2026 con Rondallas.
Una película que abraza la tradición, la emoción y la fuerza del colectivo desde la primera escena. Desde que se anunció su rodaje en tierras gallegas, ya se intuía que no estábamos ante una comedia al uso, sino ante algo más: una historia de reconstrucción desde lo más humano.
Ambientada en un pequeño pueblo de la costa de Galicia, la película nos sitúa dos años después del trágico naufragio de un pesquero que marcó profundamente a sus habitantes. En medio del silencio que deja la ausencia, algunos vecinos deciden reunirse para recuperar su «rondalla», esa agrupación musical popular que mezcla gaitas, tambores y panderetas. Lo que comienza como un ensayo musical se convierte en una excusa perfecta para sanar heridas, volver a reunirse, recordar y, sobre todo, reír y cantar juntos.
El reparto coral es uno de los grandes aciertos del filme: Javier Gutiérrez, María Vázquez, Tamar Novas, Carlos Blanco o Judith Fernández se mueven con una naturalidad que emociona, con esa autenticidad que solo sabe plasmar Sánchez Arévalo cuando pone el foco en la gente común, en la vida diaria, en lo que se dice… y también en lo que se calla.
Con ‘Rondallas’, el director vuelve a esos territorios en los que se mueve como pez en el agua: la comedia dramática que sabe combinar ternura y risas, nostalgia y vitalidad, siempre con una mirada comprensiva hacia sus personajes. Aquí no hay héroes, pero sí personas que aprenden a sostenerse unas a otras. Y eso, en los tiempos que corren, es todo un mensaje.
Rodada en paisajes de la provincia de Pontevedra, la cinta no solo nos introduce en la riqueza cultural gallega, sino que nos recuerda que hay una belleza rotunda en lo local, en lo sencillo, en esa música que acompaña desde la infancia y que vuelve cuando más se necesita.
Si te gustan las historias que abrazan sin edulcorar, que emocionan sin caer en el drama fácil, ‘Rondallas’ es una opción perfecta para comenzar el año. Música, emociones sinceras y una lección de comunidad y esperanza que, sin duda, se quedará contigo al salir del cine.
¿Vas a dejar que te lo cuenten o te unes al coro? 🎶










