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El Benidorm Fest 2026 celebra esta noche su primera semifinal

RTVE ha elevado el listón. Se nota y se percibe. La quinta edición del Benidorm Fest demuestra que la televisión pública está dispuesta a jugar en la misma liga que otros grandes formatos musicales europeos. Eso sí, no es oro todo lo que reluce: estar dispuesto no siempre significa estar del todo preparado. Aun así, están en el camino, y eso es muy positivo y merece ser aplaudido.

Anoche, la prensa acreditada pudo asistir al ensayo general de esta primera semifinal. Desde RTVE se nos pidió guardar los secretos para que, igual que nosotros, quienes lo veáis desde casa o desde el estadio podáis sorprenderos. Por eso, esta reseña está muy por encima, hasta donde se puede contar y, por supuesto, desde mi opinión personal, que no tiene por qué coincidir con la que leeréis en otros medios. Cada uno percibe, escucha y siente de forma distinta. Así que tanto esta reseña como cualquier otra, cogerla con pinzas y que solo os sirva para haceros una ligera idea de lo que veremos esta noche tras La Revuelta’ .

La gala arranca con una actuación de Alaska y un remix de sus temas más conocidos, que da paso a un opening muy especial y emotivo. Un inicio que evoca el concepto creado alrededor de Benidorm: playa, nostalgia, música y ese toque chic sesentero tan propio de la ciudad. Un gran comienzo de gala, sin ninguna duda.

Antes de entrar en materia y desgranar —hasta donde pueda— las actuaciones de la noche, merece mención aparte la química entre Jesús Vázquez y Javi Ambrossi, junto a una Inés Hernand ya afianzada en el papel que ha desempeñado otros años. Un trío de presentadores muy bien equilibrado y, me atrevería a decir, la mejor elección en los cinco años de historia del Benidorm Fest .

Otro de los grandes protagonistas es el escenario. Probablemente sea el más pequeño de todas las ediciones celebradas hasta la fecha, pero es resolutivo y funciona gracias a un fondo envolvente que juega a favor en la mayoría de las actuaciones. Su forma, como ya se ha dicho, “homenajea al Balcón del Mediterráneo”, y es literalmente eso en forma y concepto… y hasta aquí puedo leer. Funciona en cámara, se entiende y se expresa como si fuera un protagonista más. Para gustos, colores, pero para mí aprueba con nota .

Vamos al meollo de la cuestión: las actuaciones de esta primera semifinal.

  • Los primeros en subirse al escenario son Kitai, con su pop rock suave y melódico, muy en la línea de Belén Arjona, a quien me consta que conocen y con la que comparten amistades. Su puesta en escena es la esperable para una banda de rock: sin demasiados artificios, pero efectiva. Kenia, la vocalista, juega literalmente con la cámara durante toda la actuación de una forma magnética. No es una propuesta espectacular ni memorable, pero está muy bien resultado y supone un buen arranque de gala.
  • María León y Julia Medina son las siguientes en aparecer, empoderadas y con una canción que habla de sonoridad femenina y va en contra de los “cucarachos”. Personalmente, era mi canción favorita de esta edición y quizás por eso esperaba mucho más. Están correctas, disfrutonas, pero para mí, y desde mi forma de entender el espectáculo, es una propuesta muy vacía que cuenta poco al espectador. Reconozco que ha sido un verdadero plof , del que tardaré en recuperarme.
  • Llega el turno de Luna Ki, de quien todos esperábamos mucho en su regreso al festival. Quizás por eso su actuación deja un sabor agridulce. Pasan cosas, sí, pero no siempre de la mejor manera. Hay una idea y se percibe, pero no parece tan desarrollada o pulida como se esperaba. Luna Ki llega con un ejército de fans que va a necesitar si quiere clasificarse para la final, porque su ‘Bomba de amor’ no termina de detonar.
  • Greg Taro se sube al escenario con una propuesta algo distinta a lo que muchos imaginábamos a partir de la canción. ¿Funciona? Si. ¿Sorprende? No demasiado. No debería tener problemas para pasar a la final, pero difícilmente será una de las actuaciones más memorables de esta edición.
  • Izan Llunas es una de las grandes SORPRESAS de esta primera semifinal. Y sí, en mayúsculas. Una propuesta pensada de principio a fin, donde todo lo que ocurre tiene un porqué. Izan transmite, baila, juega con su equipo de bailarines y con la cámara, y conquista con una voz impecable, incluso en las notas más exigentes. Es el primer gran “GUAU” de la noche y no deja indiferente a nadie.
  • Dora y Marlon Collins, han gustado mucho en el estadio y entre los compañeros de prensa, pero a mí no tanto. Es una opinión muy personal. La canción es la que más me ha costado digerir de toda la edición y, aunque se intuye el concepto visual, no terminó de entenderlo del todo. La pareja transmite fuerza, carisma y conexión, pero para mí parecen dos propuestas distintas compartiendo escenario sin llegar a encajar del todo.
  • Tony Grox y Lucy Calys llegan como unos de los grandes favoritos a ganar, pero su propuesta me resulta descafeinada y vacía en muchos momentos. Si os hablo del “efecto Fusa Nocta” o del “efecto La Chispa”, sabéis a qué me refiero. Es exactamente la sensación que me dejó esta actuación: una propuesta que se desinfla. El hype era enorme y, en muchas ocasiones, es innecesario y poco favorecedor.
  • Mikel Herzog Jr. apostó por la sencillez, pero una sencillez muy pensada y trabajada en cada plano. Mikel se funde con la pantalla de fondo durante toda la actuación, mostrando el mensaje de su canción de forma clara, directa y literal. Y funciona al cien por cien. Convence, traspasa la pantalla y vocalmente está sobresaliente. Sin duda, el segundo gran “GUAU” de la noche.
  • Cierra la semifinal Kenneth , con la propuesta más trabajada, ambiciosa, compleja, visual y espectacular de la noche. Una actuación perfectamente alineada con lo que vemos en otros grandes formatos europeos como el Melodifestivalen. Funciona, encaja, transmite y quema… quema mucho. Luces, fuego, baile y voz se combinan en una propuesta con aroma claro a ganador ya la que es fácil imaginar levantando la Sirenita de Oro.

Paloma San Basilio pone el momento de calma antes de unas votaciones que, un año más, vuelven a ser el talón de Aquiles del Benidorm Fest. El jurado elige a seis propuestas (sin puntos ni orden), el público hace lo mismo, y la suma de ambos decide los seis finalistas. Sobre el papel, complejo. En la práctica, confuso. Si lo es para quienes ya conocemos el sistema, en casa debe resultar un auténtico caos. No hay emoción, sólo relleno que alarga innecesariamente el momento.

 

En líneas generales, se nota el presupuesto, la ambición, el trabajo y las ganas de RTVE. El Benidorm Fest 2026 apunta a ser una gran edición y su evolución es evidente. Pero aún queda camino por recorrer. No todas las propuestas brillan igual y da la sensación de que no todas juegan en las mismas condiciones. Para quienes esperábamos mucho de Sergio Jaén, el conjunto se queda a medio gas. Una vez más, tanto hype y tanto ruido no benefician ni al festival ni a su marca.

Habrá que ver cómo luce la segunda semifinal y cómo queda configurada la gran final del próximo sábado 14 de febrero para hacer una valoración más justa y global del show. Y, como siempre digo, habrá que juzgarlo desde casa, porque este es un espectáculo pensado para verse en televisión, donde se perciben otros matices y detalles que en directo pasan desapercibidos.

¿Cuáles serán los favoritos de jurado y público esta noche?

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