En ‘La Gala Bajo la Lupa’ analizamos la tercera entrega de Top Chef, Dulces y Famosos, el talent de repostería de RTVE que dejó algo más que elaboraciones imposibles: dejó lágrimas.
El programa presentado por Paula Vázquez culminó con la expulsión de Mariano Peña, provocando uno de los momentos más emotivos de la edición y desolando especialmente a Belén Esteban, que definió su relación como “un matrimonio”.
La noche combinó riesgo culinario, giros inesperados en la mecánica y un duelo final de máxima tensión que terminó por romper el equilibrio del grupo.
Repostería con casquería: el reto más arriesgado
La gala arrancó con un auténtico salto al vacío: preparar un postre con casquería. Una propuesta tan incómoda como técnica que obligó a los aspirantes a abandonar cualquier zona de confort.
Entre los mejores de la prueba destacaron:
- Samantha, con la “mejor crema” de la noche.
- Alejandro, aplaudido por su evolución.
- Desirée, por el equilibrio de sabor.
- Roi, que acertó con el crujiente.
En el lado contrario quedaron Natalia, criticada por el desajuste de cantidades; Belén, con una presentación “fatal”; Luis, cuyo plato parecía “una escena del crimen”; Tote, con falta de cocción; y Mariano, cuyo resultado se acercaba más a un puré que a un postre.
Samantha se alzó como la mejor de la primera prueba, una ventaja clave para lo que vendría después.
Cambio de guion y cocina en directo
Cuando los concursantes pensaban que llegaría la tradicional prueba por equipos, Paula Vázquez soltó la bomba: todas las pruebas serían individuales.
En la primera ronda, cinco aspirantes tuvieron que reproducir paso a paso un postre ejecutado en directo por Eva Arguiñano. La precisión era obligatoria. Solo Tote y Mariano no lograron estar a la altura.
En la segunda ronda, otros cinco concursantes siguieron las instrucciones de Osvaldo Gross, replicando una receta con sello argentino. Ivana, Natalia y Mariano quedaron señalados por el jurado.
Como Desirée había sido pastelera top la semana anterior, obtuvo inmunidad y pudo salvar a Natalia, dejando el duelo final entre Mariano e Ivana.
La isla flotante que cambió la noche
El reto definitivo fue una delicadísima isla flotante con hilos de caramelo, una elaboración donde la técnica lo es todo.
Ivana falló en el caramelo, pero mantuvo una ejecución sólida. Mariano, por su parte, sorprendió con una crema inglesa “espectacular”, aunque el conjunto no terminó de convencer al jurado.
Antes del veredicto final, Samantha fue nombrada pastelera top de la semana, consolidando su liderazgo.
Después llegó la frase que lo cambió todo:
“La persona que abandona las cocinas es Mariano”.
Belén Esteban, rota tras la expulsión
El plató se quedó en silencio. Mariano era considerado “el corazón del grupo”. Pero nadie lo vivió con tanta intensidad como Belén Esteban, que rompió a llorar:
“Somos como el matrimonio de ‘Top Chef’. Va a ser duro para mí, porque con mirarnos ya nos entendíamos. Estoy muy triste. Le quiero un montón”.
El actor se despidió con elegancia y serenidad:
“Fue bonito mientras duró”.
Una salida que deja un vacío emocional evidente en la convivencia y que reconfigura las dinámicas internas del concurso.










