Cuando ‘Mother Mary’ se estrenó en Estados Unidos el pasado abril, pasó algo poco habitual: casi nadie se puso de acuerdo, y sin embargo casi todo el mundo tenía algo que decir sobre ella.
Ahora, tres meses después, la última película de David Lowery llega este viernes a los cines españoles con esa misma etiqueta pegada encima — la de «película que divide» — y con una certeza que ya no es una opinión, sino un dato: Anne Hathaway está entregando una de las interpretaciones más comentadas del año.
Una diva, una amiga y una herida que nunca cerró
La historia sigue a Mother Mary, una estrella del pop que se aleja de los escenarios tras una crisis personal. En la víspera de su ansiado regreso, reaparece Sam Anselm (Michaela Coel), la diseñadora que durante años construyó su imagen pública antes de que ambas se distanciaran. Lo que empieza como un encargo — un vestido para la vuelta — se convierte en un ajuste de cuentas emocional cargado de reproches, dependencia y secretos que ninguna de las dos había querido mirar de frente.
Lowery, fiel a su estilo desde ‘El Caballero Verde’ o ‘Pete’s Dragon’, construye buena parte del metraje sobre las conversaciones entre las dos protagonistas, con la cámara pegada a sus rostros durante largos tramos. Pero la película no se queda ahí: a mitad de camino da un giro hacia lo inquietante y lo sobrenatural que ha terminado siendo, para muchos críticos, el punto exacto donde se resquebraja.
Por qué divide tanto (y qué dice realmente la crítica)
En Rotten Tomatoes, Mother Mary ronda el 75% de reseñas positivas — una nota alta que, aun así, esconde un cisma real. ‘The Hollywood Reporter’ la definió como una película que se queda en la superficie pese a su aparente profundidad, calificándola de fría y vacía bajo su elegancia. ‘Variety’ fue más lejos y la situó entre las propuestas más pretenciosas sobre el mundo de la fama de los últimos años. En el otro extremo, ‘RogerEbert.com‘ defendió que esa misma falta de respuestas claras es lo que hace que la película se quede pegada al espectador, y elogió especialmente el trabajo de Coel, a quien describió como el verdadero centro emocional de la historia.
Ese último punto es, de hecho, lo único en lo que casi todo el mundo coincide: incluso las reseñas más duras salvan las actuaciones. Hathaway se entrega a un papel muy físico, con una voz más grave y desnuda de lo que se le había escuchado nunca — cantó ella misma todos los temas, algo que sorprendió incluso a quienes llevan años siguiendo su carrera. Coel, por su parte, construye un personaje que sostiene buena parte del peso emocional de la película con muy pocos gestos, algo que varios críticos han señalado como lo mejor de todo el proyecto.
Una banda sonora con firma propia
El apartado musical es otro de los puntos fuertes que nadie discute. Las canciones originales llevan la firma de Jack Antonoff, Charli XCX y FKA Twigs — esta última también presente frente a la cámara, en el reparto —, y funcionan como columna vertebral de una puesta en escena que cuida cada plano. La fotografía, el vestuario y el diseño de producción son, de nuevo, terreno común de elogio incluso entre quienes salen decepcionados de la sala.
¿Mereció la pena tanto misterio?
Ahí está la pregunta que sobrevuela todo el debate. ‘Mother Mary’ no es una película pensada para gustar a todo el mundo, y eso —paradójicamente— es lo que la ha convertido en una de las más comentadas del año: exige paciencia, se resiste a dar explicaciones fáciles y deja que cada espectador salga con una lectura distinta. Para algunos, esa ambigüedad es su mayor virtud. Para otros, el síntoma de una película más interesada en parecer profunda que en serlo.
El público español ya tiene su propia oportunidad de decidir en qué bando cae. Lo único seguro es que, salga como salga, nadie saldrá del cine sin opinión.










