La directora Georgia Oakley recupera una de las historias más queridas de Jane Austen en una nueva adaptación cinematográfica donde los sentimientos, las diferencias sociales y los conflictos familiares vuelven a convertirse en protagonistas.
Hay historias que nunca pasan de moda. Y si hablamos de romances imposibles, corazones divididos y mujeres que desafían las convenciones de su época, pocas escritoras han sabido retratarlos con tanta delicadeza como Jane Austen. Ahora, ‘Sentido y sensibilidad’ (Sense and Sensibility) se prepara para conquistar a una nueva generación de espectadores bajo la dirección de Georgia Oakley, recuperando ese universo de miradas contenidas, emociones intensas y decisiones que pueden cambiar una vida para siempre.
La película nos traslada a la Inglaterra de principios del siglo XIX, donde la muerte del señor Dashwood deja a su esposa y a sus tres hijas, Elinor, Marianne y Margaret, en una situación económica complicada. La propiedad familiar de Norland Park pasa a manos de John Dashwood, hijo del fallecido de un matrimonio anterior, obligando a las cuatro mujeres a abandonar el hogar en el que habían construido tantos recuerdos.
Su nuevo destino será Barton Cottage, una residencia mucho más modesta que marcará el comienzo de una etapa llena de incertidumbre, descubrimientos y, por supuesto, amor.
Pero cambiar de casa no significa dejar atrás los sentimientos. Elinor Dashwood, la mayor de las hermanas, intenta mantener la compostura mientras su corazón sigue ligado a Edward Ferrars, un joven reservado por el que ha comenzado a sentir algo especial. Elinor representa la prudencia, la responsabilidad y esa capacidad, a veces dolorosa, de guardar silencio cuando lo que realmente apetece es gritar lo que una siente.
Su hermana Marianne, en cambio, es pura pasión. Romántica, impulsiva y convencida de que el amor verdadero debe vivirse sin reservas, su mundo cambia cuando conoce al encantador John Willoughby. Entre ambos surge una conexión inmediata que parece sacada de una de esas historias en las que todo resulta demasiado bonito para ser verdad.
Sin embargo, las apariencias pueden engañar. Mientras Marianne se deja llevar por sus emociones, el coronel Brandon permanece cerca, demostrando una devoción mucho más discreta, pero no por ello menos profunda.
Y ahí reside buena parte de la magia de Sentido y sensibilidad: en el contraste entre dos maneras completamente distintas de entender el amor. Una hermana piensa antes de actuar; la otra siente antes de pensar. Ninguna tiene todas las respuestas y ambas descubrirán que enamorarse también significa aprender a conocerse.
Una historia romántica que sigue teniendo mucho que contar
Aunque la novela original de Jane Austen fue publicada en 1811, sus conflictos siguen resultando sorprendentemente actuales. Las expectativas familiares, la independencia económica, las relaciones sentimentales y la presión social continúan formando parte de nuestra realidad, aunque hayan cambiado los vestidos, las costumbres y las reglas del cortejo.
Esta nueva adaptación llega de la mano de Georgia Oakley, cineasta que ya exploró las emociones reprimidas y las convenciones sociales en Blue Jean. Su aproximación a una historia tan conocida despierta curiosidad, especialmente por las posibilidades de ofrecer una lectura más contemporánea de sus protagonistas sin perder la esencia de Austen.
Porque, más allá de los romances, Sentido y sensibilidad también habla de mujeres que intentan encontrar su lugar en una sociedad que apenas les permite decidir sobre su propio futuro. Y, sobre todo, del vínculo entre dos hermanas que pueden discutir, equivocarse y mirar la vida de manera diferente, pero que siempre terminan encontrando refugio la una en la otra.
El cine ya nos regaló una adaptación especialmente recordada en 1995, dirigida por Ang Lee y protagonizada por Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant y Alan Rickman. Aquella película consiguió convertirse en un referente del cine romántico de época, por lo que esta nueva versión tendrá el desafío de construir su propia identidad.
¿Conseguirá Georgia Oakley enamorar a una nueva generación con este clásico de Jane Austen? Lo que está claro es que Elinor y Marianne vuelven para recordarnos que, cuando se trata del corazón, encontrar el equilibrio entre la razón y los sentimientos nunca ha sido una tarea sencilla.
Y tú, ¿eres de quienes prefieren proteger su corazón como Elinor o de quienes se lanzan al amor sin miedo, como Marianne?
La mirada de Lorena Arnau
Voy a confesar algo que quienes me conocen seguramente ya saben: soy una fan incondicional de las novelas románticas, de esas historias que consiguen emocionarte incluso cuando sabes perfectamente cómo van a terminar.
Leí ‘Sentido y sensibilidad ‘de Jane Austen hace años y, por supuesto, disfruté muchísimo de aquella maravillosa adaptación de 1995 con Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant y el inolvidable Alan Rickman. ¡Qué reparto y qué manera de contar una historia! Por eso, reconozco que tengo muchísimas ganas de descubrir qué han construido Georgia Oakley y su equipo con esta nueva versión, especialmente con Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles dando vida a Elinor y Marianne Dashwood.
No es fácil enfrentarse a personajes que ya forman parte de nuestra memoria cinematográfica, y mucho menos cuando la película anterior dejó el listón tan alto. Pero también creo que cada generación merece su propia Jane Austen. Después de tantos años viendo cine y televisión, he aprendido que los grandes clásicos no necesitan reinventarse por completo, sino encontrar una mirada que consiga emocionarnos de nuevo.
Y yo, que sigo creyendo en esas historias de amor que te dejan suspirando frente a la pantalla, estoy deseando comprobar si esta nueva ‘Sentido y sensibilidad’ consigue conquistarme tanto como aquella que todavía guardo con tanto cariño. Porque sí, una puede ser muy crítica con el cine, pero cuando aparece Jane Austen… ¡el corazón siempre tiene la última palabra!










