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Spice Girls: treinta años del ‘Girl Power’

Spice Girls_ treinta años del ‘Girl Power’

Las Spice Girls publican «The Singles Collection» para celebrar los treinta años de «Spice». Una buena excusa para volver a aquellas canciones y a las cinco chicas que nos hicieron querer formar parte de su pandilla.

Había que elegir una Spice. Eso lo sabe cualquiera que creciera con ellas. Y convenía hacerlo pronto, antes de que alguien de tu grupo de amigos se pidiera la misma. Luego venían las negociaciones, los bailes en la habitación y las letras cantadas en un inglés que, afortunadamente, nadie se molestó en grabar.

Geri llamaba la atención en cuanto aparecía. Mel B parecía capaz de meterse en cualquier lío y salir riéndose. Emma tenía las coletas; Victoria, esa manera suya de mirar a cámara; y Mel C hacía que quisiéramos llevar chándal y cantar como ella. Siempre había una que te gustaba más, aunque necesitabas a las cinco. Te dabas cuenta cuando faltaba alguna.

Ahora vuelven a reunir sus canciones en «The Singles Collection», con ediciones de catorce CD y catorce vinilos de siete pulgadas en colores. La caja de CD incluye 160 pistas y cuatro demos inéditas; la de vinilo, dos demos, además de los singles y sus principales caras B. Entre las grabaciones recuperadas está «Do You Think About Me», de sus primeros tiempos. También hay mensajes nuevos de las cinco y material para entretenerse mirando portadas y leyendo el libreto.

Para quienes quieran hacerse con ella, «The Singles Collection» se puede comprar en la tienda de Universal Music, Amazon, El Corte Inglés y Fnac. El precio varía según la tienda y el formato: como referencia, en Amazon la caja de CD aparece a 114,99 euros y la edición en vinilo a 208,87 euros. Una compra para darse un capricho o empezar a dejar pistas de cara a Navidad.

Aquellas cinco chicas de «Wannabe»

La historia empezó con unas audiciones en 1994. Hubo un casting, ensayos, una casa compartida y mucho trabajo antes de que el resto supiéramos quiénes eran. También hubo cinco mujeres que participaron en la composición y fueron tomando decisiones sobre el grupo que querían ser. Detrás de aquel aspecto de estar improvisándolo todo había bastante empeño.

Después llegó «Wannabe» y ya fue imposible mirar hacia otro lado.

La risa de Mel B. Las voces entrando una detrás de otra. Ese estribillo que aprendías sin proponértelo. Y el vídeo, con ellas irrumpiendo en un hotel y desbaratando una fiesta en la que seguramente no nos habrían dejado entrar. Era divertido verlas. Tenían descaro, se movían a su aire y daba la impresión de que llevaban años pasándoselo bien juntas.

Querías saber sus nombres. Luego querías verlo otra vez.

Además, la canción tenía una condición estupenda para cualquier posible novio: primero, entenderse con las amigas. A cierta edad, cuando tu pandilla lo es prácticamente todo, aquello tenía bastante sentido.

«Wannabe» pasó siete semanas en el número uno británico. Después llegaron «Say You’ll Be There» y «2 Become 1», que también alcanzaron lo más alto. En unos meses ya había canciones de sobra para tomárselas en serio, aunque algunos siguieran demasiado ocupados haciendo bromas sobre ellas.

«Say You’ll Be There» sigue siendo una de sus mejores canciones. Qué bien entran las voces, qué gusto da ese estribillo. Tiene algo que invita a dejarla terminar siempre, aunque la hayas escuchado cientos de veces. «2 Become 1» era más suave, más íntima, y acabó poniendo música a unas Navidades que muchos todavía asociarán con su videoclip.

Luego vendrían «Who Do You Think You Are», «Spice Up Your Life», «Too Much», «Stop»… Parece mentira todo lo que les dio tiempo a sacar. Y estaba «Viva Forever», que ya sonaba a echar de menos algo cuando todavía no sabíamos muy bien qué.

Con «Stop» pasa una cosa: puedes llevar años sin bailarla, pero llega el estribillo y la mano se levanta sola. Hay aprendizajes que se quedan.

El «girl power» que hicimos nuestro

Se ha hablado muchísimo de las plataformas, los vestidos y los productos con sus caras. Con razón: hubo un momento en que parecía que cualquier cosa podía llevar una foto de las Spice Girls. Si eras fan, siempre había algo que pedir para tu cumpleaños. Si en tu casa no lo eran, probablemente estaban hartos.

Pero entre tanto anuncio y tanta muñeca había un mensaje que llegaba con facilidad. Podías tener carácter, querer triunfar y decirlo en voz alta. Podías ir en zapatillas, llevar coletas o arreglarte como si fueras a salir un martes a las once de la mañana. Dentro del grupo cabían todas esas formas de ser.

Claro que el «girl power» vendía. Vaya si vendía. Eso no impide que muchas niñas encontrasen algo suyo en aquellas palabras. A veces una idea te llega primero a través de una canción y ya tendrás tiempo de pensarla mejor cuando crezcas.

También hubo muchos chicos que encontraron sitio ahí. En los bailes, en las canciones, en esa libertad para ser exagerado y disfrutar sin pedir demasiadas explicaciones. Aunque alguno tuviera que bajar el volumen cuando entraban sus compañeros.

Las Spice daban ganas de juntarse. De buscar a otras cuatro personas y preparar una actuación que, vista desde fuera, seguramente dejaba bastante que desear. Desde dentro era otra cosa. Y eso también cuenta cuando hablamos de lo que significaron.

Por eso la marcha de Geri, en mayo de 1998, sentó como sentó. Habían pasado menos de dos años desde «Wannabe». Apenas estábamos acostumbrándonos a tenerlas cuando una se iba.

Para el público más joven era difícil entenderlo. ¿Pero no eran amigas? ¿No querían seguir juntas? Uno se cree esas cosas de sus ídolos porque quiere creérselas. Las otras cuatro continuaron, aunque durante un tiempo resultaba inevitable buscar a Geri en las fotos.

Y llegó «Goodbye». Escucharla entonces tenía su pena.

Después vinieron las carreras en solitario, los años sin grupo y los reencuentros. La gira de 2007 y 2008. Los taxis en la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Los estadios en 2019. Cada regreso traía las mismas conversaciones: quién estaba, quién faltaba, cómo cantaban, si habría algo más.

Y luego empezaba una canción y se acababa la charla.

«The Singles Collection» apetece por todo eso y por el placer de volver a escuchar con calma. Recuperar una cara B, comparar versiones o descubrir una demo de cuando todavía estaban buscando su camino. También sirve para comprobar qué canciones han crecido contigo. Quizá antes pasabas una balada para llegar cuanto antes a la siguiente y ahora te quedas en ella.

Treinta años son muchos. Da hasta un poco de vértigo escribirlo. Pero basta poner uno de aquellos vídeos para acordarse de detalles que parecían olvidados: un gesto, un peinado, la parte que cantaba tu amiga, la discusión sobre quién tenía mejor voz.

Las Spice Girls tienen algo de esas amistades con las que puedes pasar tiempo sin hablar y retomar la conversación enseguida. En cuanto suenan, sabes por dónde entrar.

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