Aitana ha decidido que 2025 va a ser su año. Sin grandes campañas previas ni teasers eternos, la artista lanzó ayer “6 de febrero”, un nuevo single que funciona como carta de presentación de una etapa distinta, más reflexiva y emocional, y que sirve como primer adelanto de un disco del que todavía no conocemos ni el nombre. Y quizá ahí esté parte de la magia: en no contarlo todo de golpe.
Desde la primera escucha, queda claro que no estamos ante una canción cualquiera dentro de su discografía. “6 de febrero” se apoya en un pop contenido, elegante y casi minimalista, que huye del impacto inmediato para construir una atmósfera íntima, de esas que parecen escritas para escucharse con auriculares y pensamientos propios. La producción acompaña sin imponerse, dejando espacio para que la voz de Aitana sea el verdadero hilo conductor del tema.
La elección de una fecha como título no es casual. Todo apunta a que se trata de un recuerdo concreto, un momento que marcó un antes y un después, y que la artista utiliza como símbolo de una ruptura emocional o de una herida que aún no ha terminado de cerrar. La letra juega con la nostalgia, con la sensación de volver mentalmente a un punto del pasado del que cuesta desprenderse, y lo hace sin dramatismos excesivos, pero con una honestidad que se siente muy real.
Uno de los grandes aciertos del tema es precisamente ese: la madurez. Aitana ya no necesita esconderse tras grandes estribillos ni fórmulas seguras. Aquí se muestra más vulnerable, más consciente de sus emociones y, paradójicamente, más segura de sí misma. Su interpretación vocal suena delicada, casi frágil por momentos, pero también firme, como quien ya ha pasado por el dolor y ahora lo observa desde cierta distancia.
Este lanzamiento abre muchas preguntas sobre el álbum que está por venir. Tras el sonido más luminoso y expansivo de sus anteriores trabajos, “6 de febrero” sugiere un disco más introspectivo, posiblemente más conceptual, en el que las emociones tengan un peso central. Si este single es el tono general del proyecto, podríamos estar ante el trabajo más personal de Aitana hasta la fecha.
En un panorama pop donde muchas canciones buscan el impacto inmediato y la viralidad exprés, Aitana apuesta por una canción que crece poco a poco, que se queda contigo y que te obliga a escucharla con calma. Y eso, hoy en día, es casi un acto de valentía artística.
¿Qué nos tendrá preparado Aitana para su nueva era musical? ¿Y a ti? ¿Qué te ha parecido este single?










