La tercera entrega de DecoMasters ya deja su primera baja definitiva.
Tras salvarse la semana anterior por el abandono voluntario de otros concursantes, Bruno y Andrea no lograron esquivar esta vez la expulsión y se convirtieron en la primera pareja eliminada de la edición.
Una salida que dejó una imagen inesperada: las lágrimas de Mar Flores , visiblemente emocionada
El programa se trasladó a la Costa del Sol para afrontar una doble prueba exigente. Primero, la redecoración de dos chiringuitos en Benajarafe con un presupuesto de 12.000 euros por equipo. Allí estallaron las primeras tensiones serias de convivencia, especialmente por la actitud dominante de Samantha Vallejo-Nágera , cuya forma de liderar generó fricciones internas y hasta una surrealista “guerra de sillas” entre equipos.
El chiringuito capitaneado por Mar Flores y Carlo terminó imponiéndose gracias a una propuesta equilibrada que respetaba la esencia del local. Sin embargo, la calma es poco intensa.
La prueba de expulsión trasladó la tensión a unos apartamentos de Benahavís, donde los presupuestos ajustados (1.500 euros por pareja) elevaron la competitividad. Fue entonces cuando estalló el gran rifirrafe de la noche entre los influencers y los Gemeliers . Una acusación directa —“¿Te han sobornado bien?”— encendió la mecha y provocó el llanto de Andrea, desbordada por el enfrentamiento.
Pese a los elogios del jurado a varias parejas, la sentencia fue clara: Bruno y Andrea abandonaron la competición. Una decisión que no sorprendió a nadie, pero que dejó una despedida cargada de emoción, especialmente por parte de Mar Flores, que confesó haber vivido con ellos una experiencia “sin prejuicios”.
El concurso ya no es solo decoración. Es estrategia, liderazgo… y heridas abiertas.










