Leire Martínez abre su corazón como nunca antes en ‘Historias de aquella niña’, un álbum que no solo marca una nueva etapa en su carrera, sino que construye un relato emocional profundo a través de doce canciones que funcionan como capítulos de su propia historia.
El disco arranca con “Mi nombre”, una declaración de identidad y madurez artística. Es la carta de presentación perfecta: firme, honesta y con una interpretación vocal que deja claro que estamos ante una Leire más segura y consciente de quién es.
Uno de los primeros momentos destacados llega con “No se me da bien odiarte”, un dueto junto a Edurne. La canción habla de rupturas sin rencor, de sentimientos que no se apagan con facilidad. Las dos voces se complementan con sensibilidad y fuerza, creando uno de los instantes más emotivos del álbum.
Con “Tres deseos”, Leire se adentra en un terreno más introspectivo, casi soñador, mientras que “¿Será diferente?” pone sobre la mesa las dudas y las segundas oportunidades, con un estribillo envolvente que crece con cada escucha.
El tono cambia con “El ruido”, donde comparte protagonismo con Miranda!. Este dueto aporta frescura y un sonido más dinámico, fusionando el pop característico del dúo argentino con la sensibilidad de Leire. El resultado es un tema que habla del caos interno y de esas voces que a veces nos desestabilizan.
El corazón conceptual del disco está en “Aquella niña”, la canción que da sentido al título del álbum. Aquí Leire se reencuentra con su pasado, con la niña que soñaba con cantar, y construye uno de los momentos más sinceros y simbólicos del proyecto.
Con “Cabeza de ratón”, el mensaje vira hacia el empoderamiento y la reivindicación personal, mientras que “Su maldición” se mueve en un terreno más oscuro y emocionalmente intenso, mostrando una interpretación contenida pero desgarradora.
Otro de los grandes duetos del álbum es “Mírame”, junto a Andrés Suárez. La complicidad artística se percibe desde el primer verso. Es una conversación musical sobre la madurez sentimental, donde ambas voces dialogan desde la honestidad.
En la recta final, “Cosas de la vida” y “Aquí estaré” aportan luz y sensación de cierre, con mensajes de permanencia, aprendizaje y aceptación.
El broche lo pone el bonus track “Tonto por ti”, junto a Abraham Mateo. Un tema más fresco y directo, con un aire más comercial que amplía el espectro sonoro del disco sin romper su coherencia.
En conjunto, ‘Historias de aquella niña’ no busca únicamente hits inmediatos, sino emocionar y permanecer. Es un álbum que se escucha como quien lee un diario personal: con atención, con pausa y con conexión. Leire Martínez demuestra madurez, valentía y una evolución artística clara en un trabajo que abraza el pasado para entender el presente.
¿Estamos ante el disco más revelador de su carrera?










