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Las luces y las sombras del Benidorm Fest 2026

Las luces y las sombras del Benidorm Fest 2026

Ha pasado una semana desde la gran final del Benidorm Fest 2026 y, con la resaca emocional ya bajando, los vídeos revisados ​​en frío y el desglose oficial de votaciones ya publicado por RTVE, toca hacer balance.

Este análisis nace desde una opinión personal: el festival crece, y lo hace de forma evidente, pero aún convive con sombras estructurales que no puede permitirse si quiere consolidarse como un gran evento musical.

La semana pasada, Benidorm acogió las dos semifinales y la gran final de la quinta edición del festival creado por RTVE en 2021 para elegir a nuestro representante en Eurovisión —aunque este año no participamos—. Hay motivos para ilusionarse… y motivos para desconfiar.

  • Producción, dirección artística y factura del festival.

Luces: Se nota el aumento de presupuesto. La llegada Sold Out  como nueva productora y de Sergio Jaén como director artístico ha supuesto un salto cualitativo claro. Hay una identidad visual, una coherencia estética y una narrativa de espectáculo que no existían con tanta fuerza en ediciones anteriores.
Sombras: Este aumento de factura se ha trasladado al público. La subida del precio de las entradas se notó, y en las semifinales fue difícil alcanzar el sold out. RTVE debería replantear de dónde venta esta inversión: llegar a la semana del festival con entradas aún a la venta perjudica la imagen de un evento que aspira a ser de referencia.

  • Puestas en escena y coherencia visual del conjunto

Luces: Contar con una dirección creativa unificada aporta coherencia al show global. El festival tuvo un concepto estético claro y un envoltorio visual mucho más potente.
Sombras: Esa misma unificación ha provocado descompensaciones. Algunas propuestas tenían un nivel visual tan alto que dejaban en evidencia a otras más sencillas. En una competición, este desequilibrio no es justo: no todos los proyectos parten del mismo músculo escénico y eso afecta a la percepción del público.

  • Tiempos de trabajo y preparación de las propuestas

Luces: Este año se notó que muchos artistas llegaron a Benidorm con el trabajo hecho. Las propuestas estaban más maduras, mejores pensadas y no hubo grandes errores técnicos. Todo estaba divertido desde antes.
Sombras: Aún así, sigue sin ser suficiente. Los plazos deben ampliarse y estructurarse mejor para que las ideas nazcan y se desarrollen de forma más natural. Sigue habiendo prisas en algunos aspectos y eso se percibe. César Vallejo ya habló de la necesidad de ampliar tiempos; ahora toca que esa intención se traduzca en cambios reales.

  • Proyección internacional, alianzas y premios

Luces: La presencia de artistas latinos, la colaboración con Univisión y el acuerdo con Spotify son pasos inteligentes. Amplían el alcance del festival y dan recorrido real a las canciones más allá de la semana del evento.
Sombras: La entrega de estos premios quedó deslucida. Faltó explicación, narrativa y peso real dentro de la gala. Además, perder la oportunidad de que hubiera “tres ganadores simbólicos” al recaer uno de los premios en los ganadores de la noche diluyó su valor. Estos galardones necesitan más protagonismo y mejor integración.

  • Contenido artístico de las galas e intervalos

Luces: Las semifinales ofrecieron propuestas para distintos nichos y estilos, y los intervalos quedaron a un nivel claramente eurovisivo. Nada parecía relleno: había estructura, intención y trabajo detrás de cada bloque.
Sombras: La actuación de Chanel, aun siendo un sí absoluto como presencia, estuvo mal ubicada en la escaleta. Colocarla entre el voto del jurado y el televoto rompió la tensión narrativa del momento clave. Además, el repertorio elegido, poco reconocible y demasiado largo, no ayudó a que ese momento brillara como debía.

  • Ensayos generales, ritmo técnico y relación con el público local

Luces: Aumentar los ensayos generales con presentadores dio más fluidez a las galas. Se notó en los tiempos, en los cambios de escenario y en la comodidad de artistas y equipos técnicos.
Sombras: Sigue siendo insuficiente. Anunciar ensayos con público y luego cancelarlos es otro tiro en el pie. RTVE debería implicar más a la ciudadanía de Benidorm, quizás en colaboración con el Ayuntamiento. El festival no puede sentirse como algo que sucede “en la ciudad” pero no “con la ciudad”.

  • Relación con la prensa y exposición mediática de los artistas

Luces: RTVE ofrece muchas oportunidades para conocer a los artistas, generar contenido y crear vínculos reales. Esto humaniza el festival y construye comunidad alrededor del proyecto.
Sombras: La sobreexposición pasa factura. Repetir las mismas preguntas, multiplicar actos y no respetar los tiempos de descanso acaba generando incomodidad en los artistas. Es necesario encontrar un equilibrio que cuide su bienestar y no convierta la promoción en una carga.

  • Sistema de votación y credibilidad del resultado

Luces: Que se publiquen los desgloses oficiales de votaciones es un ejercicio de transparencia que, en teoría, debería ayudar a entender mejor el resultado final.
Sombras: El sistema sigue siendo el gran talón de Aquiles del Benidorm Fest. El voto demoscópico sigue sin entenderse ni representar a nadie claramente. El jurado, además, vuelve a mostrar incoherencias difíciles de justificar: candidaturas que pasan desapercibidas en semifinales y luego son consideradas las mejores en la final, o cambios de criterio radicales en apenas dos días.
Esto no va de que ganen mis favoritos o no. Va de coherencia, credibilidad y respeto al público que se implica emocionalmente con el festival.

Conclusión

Este análisis es una opinión personal.
El Benidorm Fest crece, y lo hace de manera evidente en lo técnico, lo visual y lo ambicioso del proyecto. No reconocer ese trabajo sería injusto para muchos profesionales que están elevando el nivel del festival año tras año

Pero crecer por fuera sin pulir las sombras internas —especialmente en su sistema de votación y en su relación con el público— es construir un gran espectáculo sobre una base frágil.

Con sus luces y sus sombras…
Larga vida al Benidorm Fest.
Porque cada edición está un poco más cerca de convertirse en el festival que quieres, el que tú quieres. (Insertar voz de MEC).

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