Ya está en cines La cronología del agua, el primer largometraje dirigido por Kristen Stewart. Un proyecto tan personal como audaz que adapta las memorias de la escritora Lidia Yuknavitch y que ha llegado con fuerza para abrir este nuevo año cinematográfico.
La película no cuenta una historia lineal. No busca seguir una estructura tradicional. Lo que hace es sumergirnos —literalmente— en una experiencia sensorial y emocional, a través de los recuerdos, el cuerpo y el trauma. Kristen Stewart nos propone un viaje de reconstrucción desde lo fragmentado, donde cada escena, cada plano, cada sonido, tiene un valor simbólico y físico.
Protagonizada por una magnética Imogen Poots, La cronología del agua nos presenta a una mujer marcada por una infancia dura, el conflicto con el cuerpo, la violencia, el sexo, el alcohol… y cómo a través de la natación y la escritura consigue salvarse. No hay una narrativa clara, sino una sensación constante de estar dentro de su cabeza, dentro de su memoria.
Este debut confirma algo que ya sabíamos: Kristen Stewart es mucho más que una actriz. Su salto a la dirección demuestra una voz propia, valiente, sin miedo a incomodar ni a salirse de lo establecido. No es una película fácil, pero es profundamente honesta. Y esa honestidad —a veces brutal, a veces poética— es lo que la hace tan especial.
Desde que se presentó en festivales internacionales ha dividido a la crítica, pero lo que nadie puede negar es su potencia visual y emocional. Stewart demuestra que tiene algo que decir y lo dice a su manera, con libertad, con riesgo y con una sensibilidad poco común.
Una ópera prima que no busca gustar a todo el mundo, sino conectar con quienes están dispuestos a dejarse llevar por un cine distinto, sin etiquetas ni estructuras cerradas. La cronología del agua es, como su propio título indica, un fluir constante de vivencias, un río de emociones que arrastra, golpea y libera.
¿Te animas a vivir esta experiencia cinematográfica sin flotador?










