‘El Conquis 2026’ ya tiene definido el trío que peleará por la ikurriña en la gran final: Monty, Aimar y Jaio. Tres nombres, tres recorridos distintos y una certeza compartida: nadie ha llegado hasta aquí por accidente.
La recta decisiva arrancó con una asamblea clave en la que se elegía al segundo finalista. Aimar encontró el pase directo gracias al apoyo de Libe y Nerea, una decisión que dio pie al debate, ya que ambas podían haber favorecido una final íntegramente femenina. Sin embargo, optaron por premiar la trayectoria del concursante vasco.
Aimar se cuela en la final de rebote y sin méritos propios
La clasificación de Aimar deja, además, una lectura mucho menos épica de la que podría parecer a simple vista. No se ha ganado la final en un duelo ni ha firmado una exhibición en las pruebas clave: ha llegado gracias al voto de Libe y Nerea, en una decisión que terminó regalándole un billete que no conquistó por mérito competitivo directo. Su recorrido, además, ha estado lejos de ser impecable. A los capítulos tensos que protagonizó con Galai y Rush se suma la sensación de que, cuando tocaba demostrar de verdad, ha flojeado más de lo que hablaba. Mucha presencia, mucha confianza verbal y, sin embargo, menos contundencia de la esperada en las pruebas del tramo final.
Después, Libe, Nerea y Jaio se jugaron otra plaza en el duelo de los garfios. Era una oportunidad de oro, pero ninguna logró superar el mínimo exigido. La prueba dejó la sensación de que las tres llegaban al límite, sin margen físico ni emocional. La final seguía abierta, pero ya solo quedaba una bala.
Y ahí apareció la mejor versión de Jaio.
La navarra firmó una actuación contundente en Islote Pelícano, dominando tanto la cuerda de nudos como el jumar y dejando sin opciones a sus rivales. Su clasificación no fue solo una victoria puntual: confirmó el crecimiento silencioso que venía sosteniendo desde hacía semanas. Ha sabido competir, adaptarse y mantenerse viva hasta golpear en el momento exacto.
El adiós de Libe y Nerea
La cara más amarga de esta recta final la dejaron Libe y Nerea, que se despiden tras una aventura muy seria dentro del concurso.
Las dos han representado durante semanas el espíritu competitivo y humano de ‘El Conquis’: entrega, resistencia, compañerismo y capacidad para seguir peleando cuando el cuerpo ya no daba mucho más.
En el caso de Libe, la despedida estuvo marcada por la frustración de no haber podido rendir al nivel que esperaba en el duelo definitivo. Pero una mala prueba no borra un recorrido enorme.
Nerea, por su parte, tampoco encontró el momento que necesitaba para dar el golpe final, pero se marcha dejando una imagen de firmeza y compromiso que también explica por qué llegó tan lejos.
Monty, el gran fenómeno de la edición
Y si hay un nombre que sobrevuela esta final, ese es Monty.
Su aventura ya forma parte de las más recordadas del programa. Ha superado nueve duelos y ha convertido cada situación límite en una oportunidad para seguir adelante. No impresiona solo la cifra, sino la forma: cuando parecía acabado, respondía compitiendo. Cuando otros caían, él resistía.
Además, en estos últimos episodios ha mostrado su lado más humano, emocionándose con los mensajes de los suyos y reforzando todavía más su peso dentro del relato de esta edición. Llega con molestias físicas, sí, pero también con algo que nadie más tiene: la experiencia de haber sobrevivido una y otra vez cuando parecía imposible.
La final es cosa de tres
La final ya no decidirá únicamente quién gana ‘El Conquis 2026’. También resolverá qué historia pesa más: la resistencia imposible de Monty, la inteligencia competitiva de Aimar o la irrupción silenciosa de Jaio.










