Victoria Martín firma para Movistar Plus+ una serie tan incómoda como necesaria sobre la ansiedad, la frustración y el desgaste emocional de toda una generación.
La ficción creada por Victoria Martín llega este 21 de mayo convertida en una radiografía incómoda, amarga y tremendamente humana de una generación que aprendió a reírse de sus miserias mientras intentaba sobrevivir emocionalmente.
Lejos de ofrecer personajes perfectos o discursos moralistas, la serie abraza el caos. El real. El cotidiano. Ese que aparece cuando los sueños no se cumplen, cuando las relaciones pesan más de lo que acompañan y cuando la ansiedad deja de ser una palabra de moda para convertirse en una forma de vivir.
Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr dan vida a tres amigas marcadas por la frustración y el desencanto. Mujeres que se quieren, pero que también se juzgan. Que intentan avanzar mientras sienten que todo a su alrededor se desmorona lentamente. Y precisamente ahí está uno de los mayores aciertos de la serie: en mostrar sin maquillaje emocional cómo muchas veces el mayor enemigo no es el mundo exterior, sino una misma.
Victoria Martín construye una historia cargada de humor negro, diálogos afilados y situaciones incómodamente reconocibles. Pero bajo toda esa capa de ironía hay algo mucho más profundo: una reflexión sobre el cansancio emocional, sobre las expectativas imposibles y sobre el miedo constante a no convertirse nunca en la persona que imaginabas ser.
La protagonista, Bárbara, interpretada por Anna Castillo, vive atrapada entre ansiolíticos, inseguridades y una sensación permanente de vacío. A su alrededor orbitan Elena y Maca, dos mujeres igual de perdidas en una vida adulta que nunca terminó pareciéndose a lo que prometía. No son heroínas. Tampoco víctimas. Son mujeres rotas intentando sostenerse unas a otras mientras lidian con sus propias contradicciones.
La serie tampoco tiene miedo de abordar la salud mental desde un lugar menos complaciente. Aquí no hay discursos fáciles ni frases de taza de café. Hay dolor, egoísmo, dependencia emocional y muchas conversaciones incómodas sobre cómo convivimos con nuestras heridas. Y eso es precisamente lo que la hace tan honesta.
Visualmente moderna y narrativamente afilada, ‘Se tiene que morir mucha gente’ se mueve constantemente entre la tragedia y la comedia, encontrando en el patetismo cotidiano algunos de sus momentos más brillantes. Porque sí, la serie hace reír. Pero también incomoda. Y mucho.
Movistar Plus+ vuelve así a apostar por una ficción diferente, autoral y profundamente conectada con las emociones de una generación agotada de aparentar que todo va bien. Una serie que habla del fracaso, de la amistad y de la ansiedad sin filtros ni postureo.
Y quizá esa sea precisamente su mayor virtud: atreverse a mostrar que muchas veces crecer consiste simplemente en aprender a convivir con todo aquello que no salió como esperábamos. ¿Estamos preparados para ver una serie que nos retrata con tanta crudeza?










