Tres años, cuatro temporadas y un tanatorio que ha demostrado ser el escenario perfecto para el humor negro español. «Muertos SL» llega a su final este viernes 7 de agosto en Netflix. Seis nuevos episodios que ponen punto y final a la Funeraria Torregrosa sin renunciar a lo que la hizo funcionar desde el primer capítulo.
Una última batalla por el control del tanatorio
La temporada arranca con la dirección otra vez vacante, y con Chemi y Dámaso peleándose de nuevo por hacerse con el puesto. Es terreno conocido para la serie: cada intento de «modernizar» el negocio, cortesía de las ideas cada vez más disparatadas de Chemi, acaba derivando en un caos que ya forma parte de su ADN. Esta vez las propuestas incluyen siestas obligatorias, un equipo de baloncesto corporativo y ampliaciones de servicio directamente fuera de lugar — el tipo de humor que la serie lleva cuatro temporadas perfeccionando.
El reparto de siempre, al completo
Vuelven Carlos Areces, Amaia Salamanca, Salva Reina, Diego Martín, Adriana Torrebejano, Ascen López, Aitziber Garmendia, Gerald B. Fillmore, Roque Ruiz, Bárbara Santa-Cruz, Lorea Intxausti, Manolo Cal y Lucía Quintana, con la participación especial de Petra Martínez en uno de los episodios finales. Ningún cambio de última hora, que es justo lo que pedía un cierre como este.
Un adiós que también es un homenaje
Hay un matiz que convierte esta última tanda en algo más que el final de una serie: Ascen López, que da vida a Nieves, falleció recientemente, y su presencia en estos episodios finales añade una capa emocional que probablemente no estaba prevista cuando se escribió el guion. Para los seguidores de la serie, este cierre llega con un peso añadido.
¿Un final a la altura?
Las primeras críticas coinciden en que la serie mantiene el pulso de sus mejores temporadas: ritmo frenético, humor negro sin filtros y situaciones que rozan lo surrealista sin perder de vista a sus personajes. Hay quien opina que «Muertos SL» todavía tenía cuerda para rato — algunos de sus personajes secundarios daban para mucho más — pero la sensación general es que Laura y Alberto Caballero han sabido cerrar la historia sin desdibujar el tono que la hizo destacar desde el principio. Y en un panorama donde muchas comedias se alargan una temporada de más, saber parar a tiempo también cuenta como acierto.
Con este cierre, los hermanos Caballero suman otro éxito a su trayectoria y confirman que convertir un tanatorio en el escenario de una de las comedias más originales del panorama español no era, después de todo, tan mala idea.










