RTVE ha cerrado el plazo de inscripción del Benidorm Fest 2027 anunciando que ha recibido «cerca de 900 canciones».
De las cuales 350 llegaron solo en las últimas 24 horas, en un plazo que estuvo abierto desde el 6 de abril hasta el 30 de julio. La cifra exacta, según la fuente que edición tras edición termina adelantando este dato antes que la propia RTVE, es de 896. Y ahí es donde empieza, para mí, el verdadero problema de esta historia.
No entiendo con qué intención RTVE evita dar la cifra real cuando el plazo ya estaba cerrado y el número exacto era perfectamente conocido. A priori resulta absurdo e innecesario: no hablamos de una estimación ni de un dato provisional, sino de una cifra cerrada que no cuesta nada comunicar tal cual es. Y lo más llamativo es que, una vez más, es esa “fuente habitual” y no reconocida oficialmente —no RTVE, que es a quien le corresponde— quien termina dando el dato real. Eso no es un detalle menor: es la corporación la que debería ser la primera en ofrecer sus propios números con precisión, y en cambio se conforma con un «cerca de 900» que suena mejor pero que no es del todo cierto. RTVE vuelve a pecar de una trasparencia bastante opaca y oscura.
Una cifra buena, pero que lo único que muestra es estancamiento.
896 canciones es una cifra sólida, pero conviene ponerla en contexto antes de sacar conclusiones grandilocuentes. El histórico de candidaturas del festival deja un panorama mucho menos brillante de lo que sugiere el entusiasmo institucional:
Edición | Canciones recibidas |
2022 | 886 |
2023 | 876 |
2024 | 825 |
2025 | 969 |
2026 | 870 |
2027 | 896 |
El dato de esta edición es 73 canciones por debajo del máximo histórico (969, en 2025), solo mejora en 26 el año anterior y apenas supera en 10 la primera edición de 2022. Cinco años después de su nacimiento, el Benidorm Fest sigue moviéndose en una horquilla muy similar de candidaturas, sin una tendencia de crecimiento real. Para mí, eso ya dice bastante: no hay evolución, hay estancamiento y eso es negativo para un festival como este.
La respuesta innecesaria del presidente de RTVE
El anuncio oficial del Benidorm Fest en redes fue relativamente sobrio, limitado a informar de un número hipotético. La polémica llegó después, cuando José Pablo López, presidente de RTVE, compartió esas cifras con un mensaje mucho más a la defensiva y atacando a cierto sector de eurofans: las presentadas como la prueba definitiva contra quienes cuestionan el futuro del festival, pidiendo en tono celebratorio que quienes hablan de su declive se guarden sus teorías, y felicitando al equipo por «casi 900 razones» para hacerlo.
Con todos los respetos hacia su cargo —entiendo que defender el proyecto forma parte de sus funciones—, pero hacer afirmaciones tan rotundas, para mí, es vivir en una realidad paralela. Porque las canciones y los artistas del Benidorm Fest 2026 apenas han tenido impacto fuera del propio festival, y esto no es una opinión: los datos de reproducciones, ventas y consumo están al alcance de cualquiera que quiera comprobarlo y si ya hablamos de las ediciones pasadas, ninguno de los artistas que han pasado por allí, han conseguido consolidar sus carreras y la gran mayoría, hoy en día forman parte del recuerdo de algunos, pues han desaparecido.
Así que recibir cerca de 900 canciones no es, por sí solo, un indicador de calidad. Tampoco demuestra que el Benidorm Fest está transformando la industria musical española, como se afirma año tras año hasta la saciedad, sin que los resultados reales respalden este tipo de afirmaciones. Después de cinco ediciones, esa afirmación sigue sin verse reflejada y el discurso hace aguas, haciendo perder credibilidad al formato y a sus responsables.
La necesidad de autocrítica y de mantener los pies en el suelo
Defender el proyecto es lógico y hasta necesario. Pero hacerlo con autocrítica y los pies en el suelo lo es aún más. El número de canciones inscritas mide interés de partida, no impacto real. Lo que debería preocupar a RTVE son las canciones que llegan a las galas y lo que sucede con ellas después de la gala: cuánto se escuchan las canciones, cuánto venden, cuántas presencias tienen en listas de reproducción, cuántas carreras impulsan de verdad el festival más allá de la semana de emisión. Ahí es donde los números —y no la narrativa institucional que intentan vendernos— siguen sin acompañar.
Es que ni los acuerdos firmados en la pasada edición con Spotify y Univisión, ni los premios otorgados por ambas compañías han servido de mucho, no han dado frutos. Entonces si los números y las cifras están ahí al alcance de cualquiera. ¿Por qué RTVE se empeña en vender un discurso, una idea que suena más a espejismo que a realidad?
Que casi 900 artistas hayan querido presentar su candidatura es, sin duda, una buena noticia, y ojalá cada edición reciba más propuestas y el nivel siga creciendo. Pero afirmar con tanta rotundidad que el Benidorm Fest “tiene personalidad propia” y que los datos lo demuestran no es real. Los mismos datos que se han usado para presumir, son los que demuestran justo lo contrario: que el proyecto está estancado y que, cinco años después, todavía no ha evolucionado y parece estar lejos de lograrlo.
Así que señores de RTVE pongan los pies en la tierra, dejen de vivir en ese mundo de la piruleta en el que habitan y aterricen, porque nada de lo que sostienen, afirman y celebran forma parte de la realidad colectiva.









